
El tiempo que me acompaña mi trabajo placentero y con el compás de las agujas de mi reloj, las gotas de mi sudor perlaban mi frente deslizando en mi rostro danzante de brote que apreciaba el resultado que había aflorado; por el paisaje cabalístico con traje el lenguaje que endulzaba el señoreaje.

Llena tu existencia de las joyas de tu vida cotidiana prendiendo la chispa y déjala andar






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